Esta soy yo, y los episodios de vida que puedo y quiero compartir...


martes, enero 11, 2011

@ Partida de Ajedrez

Mi padre me enseñó a jugar ajedrez, aunque desde los 16 años, no tengo con quien hacerlo.

Me enseñó a caminar sobre la acera, con precaución de los conductores alicorados y sobrios que pasan por las calles.

También me enseñó a leer, El siempre tenia cinco o seis libros en su mesa de noche.
Algo que nunca pude hacer, fue leer tantos libros al mismo tiempo.

Si acaso, de a uno en uno, como en el amor.

Finalmente, me enseñó a amar. Este talento o debilidad, lo aprendí a la perfección.

Fue como esos partidos de ajedrez que mi padre y yo jugábamos hace años y El ganaba siempre, aunque perdiera de vez en cuando. -Me dejaba ganar-.

Hoy, así fue mi derrota.

Increíble. Bella.

Como en aquellos tiempos...

Y con dos o tres jugadas en poco tiempo... no el suficiente para enamorarme del juego, desde luego.

Pero fue una limpia derrota.

Lo que no sabría explicarle a mi maestro de ajedrez, es que estoy tan demente, que creo que la partida la jugué contra mi misma.

Con seguridad, El respondería: "entonces jugaste -solitario- y no ajedrez".

Mi replica seria:"Siempre me gustaron mas los juegos de a dos y, parecía ajedrez, El movió una torre, eso podría jurarlo..."

Y estaria pensando, como quien medita en lugar de pensar, "no era un juego de naipes, yo moví mi ultima ficha".