Esta soy yo, y los episodios de vida que puedo y quiero compartir...


viernes, febrero 18, 2011

@ Si, no...

Leía estas palabras encantadoras el otro día – el destino tiene dos maneras de herirnos, negándose a nuestros deseos y otra, cumpliéndolos.

Pensaba yo, que tal si la frase dijera – El destino tiene otra manera de herirnos y esta es negándose a nuestro destino.

Puede ser, que escogieras otro camino, otro que quizás te haría feliz, pero cuantas vidas tendriamos que vivir para, efectivamente, encontrar nuestro destino?

Y no solo eso, seguirlo?

Después maduraba la idea… y que tal si esta es la única vida que tendriamos?
La única!
Cual seria mi destino?

Como un violín, hecho para que lo toque un maestro, pero a veces, solo a veces, termina en el lugar equivocado.

Recuerdo hace algunos años, una guitarra Española hermosísima olvidada en la esquina de un lugar, en la casa de unos amigos, de los cuales mas músico era el sordo de la esquina que pedía limosnas.

Deliberaba para mis adentros en aquel entonces:

Si esa guitarra tuviera un corazón y un alma, no preferiría tener un lugar y un espacio para que la tocaran?

A quien le importaría si fuera el hogar de un medio músico, un casi músico, un wanted to be músico, si la guitarra efectivamente seria acariciada; mas perversamente, manoseada, y tocada para cumplir su fin, su causa y su razón de ser?

La guitarra no era infeliz.

Lucia feliz y contenta, pero olvidada… pero no tocada.

Se veía como cuando se usa un asiento para cambiar un bombillo dañado, o una mesa para bailar, o un zapato para martillar…
Como que si, pero como que no...

No cumplía su propia finalidad… su finalidad natural.
Su destino.

Sin embargo, para esos usos que todos hemos –cometido- alguna vez, pueden usarse el asiento, la mesa y el zapato y nadie diría nada.

Destino, quizás sea el producto de mi imaginación... pero que vida tengo yo si no la de alguien que se imagina que será su destino?

Destino, como encontrar a alguien en la calle, justo cuando habías definido olvidarle…
Eso, es destino.

Y pensarías en tus dos pequeñas extremidades superiores, por quienes escribes poesia, esas que tienes tan cerca de tu pecho, que tienen alma y vida propia además de la tuya, y en las consecuencias que "jugarle a tu destino" podría traerles…

Pero es el destino!
Y es aun mas peligroso, o quizás no, y solo el tiempo lo dirá, desafiarle... pelearle.

Escribe una poesia.

Eso dirian tus extremidades si pudiesen hablar.

-Seguir tu fe o seguir tus miedos?-

Seguir tu fe cuando espero no perder la mía.
O ya la perdí?

Y condenarias a otro ser a no seguir su destino?

Miserable!

destino.

O el destino acaso... ay el destino! no es si no, el sino, del si, no, y una excusa mas a mis humanas tonterías?